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Terra
La Coctelera
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ME CAMBIO DE BLOGGGGG

Ya sé que este ha durado poco, pero tranquilos, no es que vaya a abandonar mi tupper... es que me han cambiado de dirección a una de El País Blogs. Si queréis seguir teniendo novedades culinarias, borrad este enlace, porque desaparecerá en breve,y agregad el nuevo a favoritos ;)
http://lacomunidad.elpais.com/godsavethetupper/

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Congelar: la opción inteligente

El otro día se me ocurrió descongelar el congelador de mi casa. Es importante señalar que vivo en un piso compartido desde hace tres meses, y una limpieza profunda de esa cajita de hielo era como el gran reto. Nadie se había atrevido en los últimos... nunca. Lo miraba y lo miraba,rebosante de pequeños tapercitos y bolsas que suponía era de antiguos inquilinos (porque mis compañeras de piso aseguraban que ellas casi no tenían nada), pero nadie daba el primer paso. Casi me había acostumbredo a jugar al tetris cada mañana. Un huequito por aquí, un taper horizontal por allá... pero no cabía nada de nada. Después de un arduo trabajo, en ese minúsculo espacio había cosas... del pleistoceno por lo menos. Bolsas y bolsas con trozos rancios de merluza, botesde contenido sospechosos y trozos de carne que parecían mojama con escarcha. Todo este rollo lo cuento con un único objetivo: la comida congelada también caduca y tiene sus normas.

Dedico por tanto este post oficialmente al congelador, ese gran aliado para vagos y previsores. Generalmente decir "congelado" es decir "comida cutre". Nada más lejos de la realidad. Está claro que los linieres de comida congelada están llenos de basurilla, y en muchos casos de basurilla que encima tiene toneladas de grasa y de calorías. Sin embargo, algunas cosas tienen salvación, siempre que las adornemos. Por otro lado, cocinar grandes cantidades y después congelar raciones puede ser la mejor manera de alimentarse con comiditas elaboradas sin tener que pringarse todos los días en la cocina. Trabajas un día, disfrutas 5. Congelar es la mejor forma de mantener los alimentos durante mucho tiempo.

Ahí van algunos consejos sobre congelados:
- Nunca podemos congelar dos veces lo mismo. Si está congelado y se descongela, te lo tienes que comer todo. Nada de volver a congelarlo, porque entonces todo se estropea, y hasta puedes ponerte enfermo.
- La comida congelada caduca. En el lado del paquete que compramos, pone unos simbolitos, unos copitos de nieve que indican la caducidad. Significa que la caducidad depende de la calidad de nuestro congelador. Si lo guardamos en la nevera, suele caducar a las 24 horas. Si tenemos un congelador de mierda en plan nevera prehistórica, es decir, de dos copitos, una semana. Si ya estamos en los frigoríficos más dignos un poco más, y así sucesivamente.
- Si la comida la congelamos nosotros, también caduca, es decir, no vale tener un taper con lentejas de tu madre dos años. Ni un trozo de pollo esperándote meses a que te decidas a darle un par de vueltas en la sartén. La repostería dura en un congelador entre 1 y tres meses, el pescado y la carne entre 3 y 6, las verduras entre 6 y 12 meses y los alimentos que hacemos nosotros entre 3 y 6 meses. De todas formas, cuanto antes los consumamos, menos cualidades nutritivas y sabor perderán.
- Todo lo que congelemos debe estar bien tapado. Lo ideal es en tuper de plástico, pero si no, el film transparente y las bandejas de los supermercados también nos sirven. Ayuda escribir con rotulador permanente en el paquete (!sobre el papel, no sobre el cacho de carne!). No useis papel de aluminio, porque entonces nunca podréis usar el microondas para descongelar.
- Lo ideal es congelar en raciones. Si compras un kilo de ternera, no congeles el paquete completo de golpe, porque el día que quieras un filete, si descongelas 7, tendrás que comértelo todo en un par de días. Lo mejor es hacer paquetes de dos, tres o cuatro cortadas, según los que coman en casa.Lo mismo con las comidas preparadas: es mejor congelar varios tupers pequeños, en lugar de uno grande.
- A la hora de descongelar, depende de los alimentos: si son de bolsa, sigue las instrucciones. Si es comida preparada por ti, puedes usar el microondas o descongelarlo con tiempo. Si es carne o pescado, el microondas no es una buena opción, porque estropearás el sabor y la textura. Lo mejor es dejarlo que se descongele en la nevera. Lo malo es que tardará bastante. Si son raciones pequeñas, se descongelará antes. En una emergencia, puedes usar el micro.
No soy la única que habla de este rollo. En esta web pueden aclararte algunas dudas más que yo no cuento por no enrollarme: http://www.alimentacion-sana.com.ar/informaciones/novedades/conservacion%205.htm

En un próximo post hablaré de las maravillas de la comida preparada. A veces con un poco de imaginación y algo de carne, la sopa de cebolla en sobre y la coca-cola se pueden convertir en pollo agridulce, o el hojaldre congelado en carne con gabardina y bacon...

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Truquillos de tortillista

Inauguro el apartado de los trucos para añadir algunos detalles sobre la tortilla de patata. Perdonadme que repita un poco mi tema, pero es que la tortilla es todo un mundo de posibilidades. Primero, una buena tortilla define a un buen cocinero: si un día le haces una tortilla de campeonato a tu madre, flipará, creedme. Segundo, porque es un plato perfecto: en bocata o en plato, frio o caliente... Sienta bien hasta para desayunar.
Como en todo, la tortilla perfecta es un mundo lleno de trucos, claves y variaciones. Por ejemplo, ahí van algunos:
- Levadura: hay quien prefiere añadir a la mezcla una cucharadita de levadura, para que luego quede esponjosita. Mola más conseguirlo sin ayuda, pero es una buena solución.
- Leche: En lugar de poner mucho huevo, en ocasiones hay personas que ponen un huevo por persona y un poquito de leche. Pra mi gusto, tiene menos sabor.
- La sartén es un punto clave. No tiene que pegarse, y es mejor si es un poco pequeña, porque queda más gorda, así como las de las de lso bares. Lo que pasa es que entonces hay que tener más paciencia, para que no se nos quede cruda por dentro. Lo más importante: que no se pegue.
También existen infinidad de variaciones:
- La tortilla "melosa": esta es la variación de mi abuela. Es como la de la foto de arriba. Consiste en darle muy pronto la vuelta, y no dejar que se cuaje por dentro. Entonces cuando la cortas, el huevo chorrea un poco. Hay quien la deja casi casi cruda. Eso va por gustos.
- La tortilla con extras: o tortilla con sorpresa. Consiste en añadirle más cosas junto con las patatas. Un clásico: la tortilla de patata y chorizo.
- La tortilla con papas de bolsa: increíble pero cierto. Lo he visto: compras patatas de las de bolsa, en plan Lays y Matutano. Las machacas y lo mezclas con el huevo y haces la tortilla. La gracia está en que las patatas crujen en la boca. Desde luego, esto sí es comida rápida.
Bueno, después de este rollo, ya estáis preparados para obtener el título de tortillistas oficiales (que no el de tortilleros, ese no lo otorgo yo...). Aceptaré que me enviéis variaciones y fotos de vuestras criaturas.

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Ese gran reto: LA TORTILLA DE PATATA

Aunque ya especifiqué que esto no sería un blog exclusivo de rectas, no podía resistirme a responder a una petición popular: la tortilla de patata. Tan fácil y al mismo tiempo tan complicada (bueno, en realidad fácil es, pero hay quien lo convierte en una misión imposible). He visto verdaderas barbaridades contra la tortilla de patata: desde poner las patatas crudas, con piel o incluso revolverlo todo en la sartén en plan "huevos revueltos con alguna patata flotante". Espero que logréis un buen resultado, aunque lo hagáis como lo hagáis, recordad: nunca lograreis suprar la tortilla de vuestra madre, o al menos la que hace mi madre, que es una tortillista profesional.
Punto 1: ingredientes. Necesitamos, para una tortilla de tamaño medio, 2 patatas grandes y tres huevos, y una cebolla. A esto le tenemos que añadir una sartén que no se pegue y un poco de sal y de aceite, si puede ser de oliva.
Punto 2: pelamos y partimos las patatas. En trocitos, que según la técnica de mi madre, para que sean perfectos, deben ser como daditos, cubos pequeños. Ponemos el aceite en la sartén, y cuando esté caliente, empezamos a freir las patatas.
Punto 3: Mientras se frien las patatas, cortamos en trocitos pequeñitos la cebolla. Cuando las patatas estén un poquito doradas (no fritas del todo), añadimos la cebolla.
Punto 4: He aquí el punto de diferencia entre una tortilla super-profesional y una del montón. El huevo es la clave. Para una tortilla buena, batiremos los huevos y les pondremos sal. Para una fuera de serie, separaremos las yemas y las claras, las batiremos a parte (haciendo que las claras queden algo esponjosas), y luego lo juntaremos.
Punto 5: Una vez estén fritas las patatitas y la cebolla, las ponemos en un bowl, las chafamos un poquito con un tenedor y le añadimos el huevo. Lo mezclamos bien. Quitamos el aceite de la sartén (la tortilla no debe flotar en aceite) y añadimos la mezcla. Otro punto clave: ¡No toquéis nada!. No vale revolverlo todo en la sartén, ni empezar a toquitear la tortilla. Dejadla a fuego lento, unos minutos. Cuando la parte que toca la sartén se cuaja, entonces, con un plato, le damos la vuelta y ponemos la parte pringosita en la sartén. Empujamos los bordecitos hacia adentro, para que la tortilla nos quede gordita y redondita.
Unos minutos después, y prueba superada: la tortilla perfecta. Ahora os la coméis enterita, si puede ser en un bocata con allioli.

P.D: Para los que seáis de la generación de la imagen, ahí va un vídeo de cómo se hace. está hecho por una página que pretende llevar la cultura esapñola a Alemania. Si los alemanes pueden, tu también.

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Cacharritos en la cocina

Si la cocina a veces te parece un infierno, llenarla de cacharritos que hagan las cosas por ti puede ser una solución temporal. La única pega: necesitas una cocina grande, o al menos un banco con bastante espacio.
Yo soy de la generación del microondas: no nací con él, pero moriré abrazada a uno. Me parece un invento increíblemente útil, especialmente si eres despistado o vago. Aunque sólo sea porque nos ha librado del tostón de fregar el cacito de la leche cada mañana...
Bueno, a lo que iba. Este post no se lo voy a dedicar al microondas (eso me lo guardo, porque me da casi para una enciclopedia...). Hoy voy a hablaros de una maquinita que descubrí cuando viví una temporadita en Dinamarca: la máquina japonesa de cocer arroz, o "suihanki" (también "Rice-coocker"). Los daneses son seres inteligentes donde los haya, no porque inventen mucho, sino porque adoptan los inventos del resto con una velocidad asombrosa. No había residencia de estudiantes que no se hubiesen hecho ya con una de éstas. Los estudiantes japoneses y chinos trajeron las primeras, y viendo que permiten cocer arroz en 10 minutos y que sale siempre perfectito, ¿qué estudiante rechazaría la propuesta?
Lo mejor del asunto es que esa máquina se puede comprar en España. Un día, en un supermercado bastante chunguillo, la vi. Y encima valía como 18 euros. Creedme, valen la pena. Ya sé que sólo sirve para hacer arroz blanco, pero es que el arroz blanco tiene muchas posibilidades: desde el clásico arroz a la cubana, hasta las ensaladas de arroz o el arroz tres delicias (o cuatro, o cinco, o las que quieras echarle).
La maquinita en cuestión es como una tupper ware gigante, pero con enchufe. Pones el arroz una vez lo haya lavado (noticia: resulta que el arroz tiene cosas chungas, y hay que enjuagarlo en la pila antes de cocerlo, pero sin jabón, eh???), lo cubres con agua, cierras el cacharro y le das al botón. Exactamente 10 minutos después, el arroz está perfecto. Sueltecito, humeante... La costumbre muchas veces es ponerlo cerca de la mesa donde vas a comer, con un botoncito que tiene que si lo apretas, mantiene el arroz caliente. Y así según vas comiendo, vas sacando arroz calentito.
Parece ser que en la dieta japonesa, y asiática en general, el arroz es algo así como el pan en España. Los hay que llegan a comer hasta 3 veces al día arroz con algo. Incluso el Shusi se hace con arroz.Y si le dices a un japonés que haga el arroz sin su maquinita se parte de risa en tu cara. De hecho la mayoría no sabe ni cómo se hace en un cazo. Si tu tampoco sabes hacerlo en un cazo, tranquilo, puedes comprar la máquinita o también esperar un próximo post sobre eso. Esto es como las series de la tele: continuará en el próximo episodio!

(Si os interesa saber algo de cómo se vive y se come en Japón, no os perdáis este blog! http://japonyol.net/azul/).

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Con las manos en la masa

En toda inauguración hay canapés, tortilla de patata y a veces, hasta una copita de cava. Lo siento, en la inauguración de este blog no hay mucho que llevarse a la boca. Supongo que todos habréis escuchado eso de "no le des pescado a un pobre, enséñale a pescar". Pues eso, que en lugar de repartir apetitosos montaditos, se supone que es más útil que aprendamos cómo se hacen. Y así encima me ahorro unas pelillas...
De todas formas, la idea principal de este blog no es la de aprender a cocinar (eso se lo dejo a los profesionales como el Arguiñano y sus chistes malos). Aunque también buscaré alguna receta para dejar a vuestras incrédulas familias con la boca abierta. Se trata también decontar algún truquillo, novedades, electrodomésticos ingeniosos e incluso los mejores locales donde degustar un bocadillo de calamares. Y sobre todo, de sacarle partido a eso que seguro que tenéis en casa, que se llama cocina, viene alicatada y suele tener una nevera de donde sacáis las cervezas... porque hay vida más allá de la pizza congelada.

Con esto y un bizcocho (del que ya hablaremos en un post próxmo)... nos vemos pronto.